Monday, December 26, 2011

De estudiante por el norte... parte 15


De la Feliz Navidad del Coquí Extraviado

            Luego de cinco maravillosos días vegetando con Apple TV y una cuenta de Netflix comenzó lo que sería un fin de navideño.  Primero jugué a ser Santa recogiendo lo ya comprado en el mercado y luego fui artesano con papel de construcción.  Los interiores del hogar en Navidad me fascinan y pienso postergar mis hijos hasta lo más tarde posible, no sé si me entienden. 

            Para Noche Buena, en la espera dentro de la esfera, logré llegar a Bronx con mi prima.  Siempre les recuerdo como una pareja hermosa al nivel que son mi modelo a seguir para mi futuro.  Son graciosos, atentos pero por más que intento no me pude sentir bien recibido.  Por más bien que intente estar, algo me perturbaba es como un amor no correspondido o simplemente la frialdad norteamericana.  Al fin de cuentas hablé con mi familia y conocí a un primito maravilloso.

            Ya es Navidad y temprano en la mañana estoy de pie tomando un desayuno y caminando unas cuadras con el can.  Al medio día me encontraba en la parada del autobús y descendí en la 5ta Avenida cerca de Bryant Market.  Este fue mi segundo intento en la ciudad de las ciudades y en un día de Navidad.  En New York no existe la Navidad.  Hay tantas cosas que tratan de representarla y tantas tiendas abiertas y tantas personas en las multitudes errantes que sientes cualquier cosa menos la Navidad.  Sin embargo soy un buscador nato y los lugares agradables son mi meta y fin.

            En Bryant Market encontré una mesa y olvidé el mundo.  Mirando los arboles y el sol reflejado en unos edificios de cristal, sintiendo un clima “invernal” tan cálido como Septiembre en Quebec y alejado de la multitud disfruté de Nueva York por vez primera.  Luego partí al Madison Square Garden a esperar por mi falsa madre de África del sur, luego de una hora la vi llegar sonriendo y mi día continuo mejor que cualquier otro día en los Estados Unidos.  Mil melancolías cruzan mi ser con pensar que luego de este miércoles es posible que no le vea en varios años y eso porque soy optimista en este aspecto.  En el Time Square solo pude seguir el consejo de mi amiga Natalia y me entregué a la ciudad y sentí mi insignificancia entre tantos absurdos y trivialidades.  A mi amiga Natalia no la he visto desde una húmeda despedida que destrozó mi corazón y realmente quiero verle en especial en estos momentos en los que todavía es fácil encontrarle.

            En la prematura noche del invierno me percaté del detalle de haber perdido la oportunidad de regresar en ese día a mi morada temporera.  Luego de un problema de mala comunicación y haber intentado no molestar terminé en HI hostle NY y Gordirio terminó en casa de mi prima buscándome y la frustración me consumió.  No lloré porque me mordía los dedos para controlar la ansiedad y porque sé que mi amigo solo estaba tratando de ayudarme.  Esa noche encontré a Thais en una mesa y todo fue alegría pero no por mucho, pues, el problema de comunicación no me permitió disfrutar del todo.  Las sorpresas continuaron y al próximo día Isabela apareció de la nada y pasé otro maravilloso día en Nueva York y aunque no lo crean caminé de norte a sur el Parque Central y salí fuera compramos desayuno/almuerzo y comimos sentados en una piedra junto a un estanque. Luego continuamos caminando y al fin del día caminé desde la 106 hasta la 41 donde tome un autobús y luego de dos largos días regresé a Nueva Jersey para caminar de Paterson hasta esta casa donde me encuentro y amo caminar y extrañaba caminar y me siento como queriendo caminar el resto de mis días en los Estado Unidos y dondequiera que me encuentre.

Friday, December 23, 2011

De estudiante por el norte... parte 14


Little Boxes, Halo, Halo ¿Ahora Qué?

            Este es mi tercer día en el estado de New Jersey en los Estados Unidos de América.  Luz y Gordirio han demostrado ser más familia que la familia.  Sigo sin creer el tipo de familia que tengo y la desilusión colmó mi corazón en desilusiones que no deberían existir.  Mi problema es pensar que todo el mundo es tan atento y considerado como yo.  En mi caso es común ofrecerle mi casa hasta extraños descalzos, apestosos y de diferente trasfondo cultural e idiomático.  Bueno, nada más con el tema solo digamos que por mi familia casi duermo en las calles y no, no estoy aquí de vacaciones, esta es mi única opción.
 
            La última semana en Sherbrooke fue una de tristeza y melancolía.  Fueron partiendo uno a uno los seres que ahora llamo amigos.  Tratamos de compartir y disfrutar el mayor tiempo posible pero no fue suficiente.  Ahora parte de mi corazón se encuentra en Ecuador, Australia, Brasil, Alemania, Sur África y México.  Espero encontrarles en los inciertos de la vida y los ilógicos arrebatos del destino que trastornan mi “cordura”.  En estos días traté de razonar el porqué y qué carajos hago en Quebec, el porqué soy vegetariano y por qué me aterra tanto las relaciones amorosas al nivel de privarme por completo de sentimientos y oportunidades.  Ser un espíritu libre implica problemas y luchas, pues, en este mundo no existe la libertad.

            Hace una semana visité el hogar Racicot en la capital de Canada.  La clase media alta me parece una ridiculez.  No debemos permitir ser puestos en cajitas y sufrir el no ser lo que queremos ser por ser como “debemos” ser.  Ahora entiendo porqué estudia Mac y porqué administración de empresas.  Me sentí cómodo y bien pero a sabiendas de que aquel mundo es de apariencias y extrañe inmensamente la realidad de mi hogar en Puerto Rico, la sinceridad y espontaneidad de mi madre y el “sin cojones me tiene” de mi hermano.
 
            Ese viernes fue la primera vez que realmente compartí con mi roomate.  Fue interesante visitar el centro de Ottawa y mucho más ver una protesta y marcha del pueblo del Congo pidiendo intervención de Canada y EU en su país.  Ya tengo una billetera nueva y muy útil debo decir.  Esa noche terminé de paseo con los niños de los suburbios y vi el peor espectáculo imaginable en una escuela superior de la región.  Sigo pensando que soy realmente de otro mundo y doy gracias a Dios por el doble discurso de mi Madre, que siendo interesada les enseño a sus hijos varones a no serlo. 

            La mañana del sábado comenzó una aventura.  La Madre de Mac despertó temprano para llevarme a la estación de autobús.  Antes del Sol asomarse ese día, media hora de camino había recorrido hacia Montreal.  La estación de Montreal había sido remodelada lo que me hizo dudar de adonde había llegado.  A bordo de otro autobús seguí mi camino a Sherbrooke.  La cultura de Quebec es tan fascinante que en los viajes de autobús nadie habla con nadie, el autobús en un templo de reflexión rodante. 

            En la estación de Sherbrooke un café me sirvió de desayuno balanceado.  Esperé cuarenta minutos, el alemán y el marroquí se perdieron en el pueblo donde llevamos viviendo cuatro meses; justo al punto de sangrar por la nariz les vi caminar hacia mí.  Luego de llegar hasta el coche salimos en busca de la española.  Cruzamos la frontera y como predije sin saber que sería tan pronto regresé a Boston. 

            Cuando me dirigía a Ottawa el punto máximo de la ruta fue ver una lechuza atrapar un ratón por la autopista, de camino a Boston fue discutir acerca de mi país con el “Moro”.  Es tan difícil explicar que no somos libres pero algunos creen que si y que por más gringo que sea mi pasaporte no soy Estadounidense…  El mundo no sabe de nosotros a nivel político y luego de todo explicado les parece ilógico, pues, claro está eso es ilógico.

            La trasportación pública en Boston me pareció impresionante, útil y práctica.  Con los tres la pasé muy bien aunque un poco apartado.  El día del lunes fui el copiloto por mi increíble sentido de orientación que incluso me sorprende a mí.  En la tarde nos dirigí hacia la estación de autobuses en Boston y luego de una fría despedida pague un autobús hacia Nueva York.

            Bienvenido sea el caos.  Primero que mucho ruido hacen los estadounidenses, segundo cual es el punto de detenerse a comer en Mcdonals a mitad de camino y tercero mi iPod quedó sin energía.  En él tenía los mapas para moverme hasta Paterson en New Jersey donde los amigos me brindarían un hogar.  Perdido de noche con un gran equipaje y en la ciudad de las ciudades fue aunque fascinante, intimidante y terminé exhausto.  Traté de encontrar un lugar para cargar el iPod y comunicarme pero debido a la hora no fue posible.  Termine pagándome un cuarto de hotel y disfrutando una noche como no lo había hecho en mucho tiempo, ya estoy harto de no tener un espacio propio. 
            Al siguiente día Gordirio llegó en la mañana y me recogió y desde entonces siento la alegría de estar en un ambiente familiar y con personas que me recuerdan mis días en Torrecillas de mi pueblito Morovis.   

Saturday, December 3, 2011

De estudiante por el norte... parte 13


Blanco, Verde y Comida Chatarra

            No importa con cuantas ganas quieras, simplemente hay cosas y hay cosas.  Eran las seis de la mañana de un día sumamente frío sin embargo me encontraba afuera con una mochila esperando en un parking para partir a Estados Unidos.  Primero vi a mi madre africana brincando en la nieve y creando fotografías con mucha felicidad y ánimos.  Una vez los diez reunidos y removido el hielo de los cristales de los carros dejamos a Lennoxville detrás.

            Mi primer panorama totalmente blanco, en una mañana, observando las granjas y el despertar del sol fue una experiencia agradable; aunque siempre que mi madre de África conduce temo por mi vida, su narcolepsia es un factor que nunca sale de mi mente.  En una hora la frontera y lo primero que escuchamos fue que, gracias a Pedro salir del vehículo en busca de su pasaporte, los oficiales de la aduana salieron armados pensando que los íbamos a tirotear.  Estados Unidos gracias por la bienvenida.

            Del otro lado de la frontera la única diferencia son los rótulos en ingles.  Desayunamos en el estado de Vermont, fue una buena experiencia.  New Hampshire fue nuestro inodoro y Massachusetts nos recibió con un clima cuasi tropical y verdes praderas.  Boston me hizo disfrutar ese país que tanto influencia y controla a Puerto Rico.  Recordé mis cursos de historia,  me deje enamorar y caminé entregándome a una urbe moderna pero clásica.  Compré… que más se hace en Estados Unidos?  Solo en Puerto Rico se ve más niveles de consumismo.  En Canadá los mercados nunca están atestados.  Ahora si estoy listo para el invierno y para mi segunda visita a Estados Unidos en el mes de diciembre, compré pero con consciencia y solo lo necesario.

            En las calles se escuchan cánticos navideños, en todas partes escuchas español y se come comida chatarra.  Las decoraciones navideñas siempre me emocionan.  El hotel es redondo y nos brindó transportación un boricua de la Perla.  Harvard y MIT se encuentran en la misma ciudad, por ende de vez en vez te encuentras entre intelectuales.  En una noche todos salimos a un club nocturno y me mantuve en donde podía controlar todo, el lugar más vacio y lejos de la pista de baile.  Fue una buena noche en especial porque para nada seguimos el código de vestimenta para ese tipo de lugar. 

            En la tarde sentí coraje, mucho.  Todos se fueron por su parte y me dejaron esperando como persona responsable que soy.  Aprendí que debo ser egoísta en ocasiones y dejar de estar pendiente de que los demás sean felices.  Mi hermano ha tratado de enseñarme eso pero es un mal de familia gracias a la crianza de nuestra madre.  Por querer que todos estén bien me olvido de mí.

            De regreso decidí que en algún momento regresaré a Boston.  Nos perdimos un poco de la ruta, el frío aumentó, nos reímos muchísimo y como si nada la frontera.  Regresar a Canadá es un alivio y es muy fácil para nosotros que ya tenemos la visa.  Una vez en el Campus todo estaba verde. 

            Pasó lunes, pasó martes y el miércoles mi última clase fue en un bar.  De regreso, una vez me despedí del profesor encontré a Gabriel y lo abracé.  A Gabriel no lo veía hace varios meses.  Se quedó conmigo la tarde y en la noche fue la fiesta de despedida para los estudiantes de intercambio.  En Tierra de Fuego la pasé muy bien, me reí, vi a todo el mundo emborracharse, vi muchos ridículos pero es la mejor fiesta en la que he estado.  A estas personas las he aprendido a amar.  Sé que los echaré de menos pero la vida continúa y estoy seguro que en algún lugar del camino los encontraré.

            Ayer les regalé a mis amigas brasileiras el honor y la diversión de recortarme.  Que experiencia más divertida, reí y reí hasta las lágrimas.  Luego fue tiempo de decoración, galletas y película navideña en mi casa Mackinnon.  Continuo esperando otra nevada que parece no llegara y estoy muy satisfecho con mi programa de clases para el próximo semestre.  Me faltan dos exámenes y estoy seguro que fracasé el curso de Historia de las Comunicaciones pero eso no afecta mi promedio en Puerto Rico ni mi vida.  Gracias a mis dos grandes maestras Maribel Vélez y Miriam López sé que lo importante es lo aprendido y no las marcas.