Monday, October 17, 2011

De estudiante por el norte... parte 10


De la felicidad y las muchas manzanas


El pesimista se alimenta de la duda y casualmente la vida le sorprende, más, pobre del optimista desdichado y sus mil desilusiones.  Ya tomé mi tercera prueba de francés y para ser franco en este momento quiero ser pesimista.  Como con todo idioma al que me acerco mi comprensión oral es mucho más elevada que mis habilidades ortográficas.  En instantes como estos mi mente anda plena de recuerdos acerca de mi formación académica en primaria donde nunca terminaba de escribir, nunca obtuve “A” en los cursos de español y aun dudo de mi habilidad para escribir, por lo cual siempre acostumbro monitorear todo lo que escribo solo para asegurarme.  Escribir ensayos para cursos a nivel universitario en ingles también es un reto.  En Cayey escribir para cursos de inglés como segunda lengua es tarea fácil pero aquí necesito un nivel comparable con nativos y bilingües formados en un país que se encuentra entre los pioneros en la enseñanza bilingüe.


Viernes, luego de dos fines de semana viajando, comienza este week-end en Lennoxville.  El departamento de francés pagó un bus que nos transportaría hasta “Le gros Pierre” una granja local en donde se cultivan manzanas, frambuesas, fresas, uvas y calabazas.  Luego de terminar el examen en un día parcialmente lluvioso nos reunimos bajo un arco cerca de la iglesia del recinto.  Dennis y Lourdes se colaron en la actividad gracias a mi invitación.  Simon, mi profesor de francés recolecto doce dólares por persona para costear una cena y la actividad como tal.  Una vez en el bus escolar me senté a platicar con los compañeros pero tan pronto salí de Lennoxville me asomé por la ventana como perrito y me dejé conquistar por el otoño imperante.

Tan pronto llegué a la granja disfruté viendo las calabazas y unas figuras hechas de ramas.  Simon nos pidió le siguiéramos y una señora con belleza, solo en octubre,  nos recibió.  Nos sentamos todos en un colorido comedor en madera, decorado con duendes que habitan manzanas.  La decoración me motivó a verificar todas las manzanas antes de comerlas, por lo cual de verme hablar con una manzana antes de morderla con ignorarme es suficiente, no hay por qué alarmarse.  En la mesa comencé a relajar con Bruna y con Tomas, vecino de Lituania, un buen amigo con el que platico en la clase de francés.  Luego descubrí el porqué las personas aman las manzanas.  En Puerto Rico solo gusto de manzanas verdes, pues, literalmente las manzanas me parecen fon colorido.  En este lugar, donde todo lo que comí fue cosechado en rededor del comedor las manzanas son… disculpen no tengo palabras apropiadas para una descripción adecuada.  Luego de almorzar aquella ambrosia nos montamos en un vagón que sería movido por un tractor. 

Nos avían informado que no quedaban manzanas en los arboles debido a que el suelo se frisó y ese es el indicador para la recolecta masiva de manzanas antes de que pierdan su dulzura.  En mi caso, vi tantas manzanas que mis compañeros pensaban que estaba loco.  No me explicaba por qué ellos no las veían pero convencí a Tomas y a Bruna cuando recolecte una.  Ellos me siguieron y en menos de 15 minutos ya no podía colocar ni una manzana más en mi bulto.  Solo los que se me unieron recolectaron manzanas y solo yo las veía, les señalaba y les permitía pasar por la experiencia de recolectarlas.  Ellos concluyeron que soy un ser de la selva con talentos para le agricultura, yo continuo preguntándome cómo es que ninguno veía las manzanas. 

Encontré manzanas gala, rojas y amarillas.  Luego encontré fresas muy grandes y muy dulces, ellos pequeñas y sosas.  Compartí las fresas buenas con Tomas y Bruna.  Comí frambuesas y jugué con mariquitas y le hablé a una avispa muy grande.  Al hablarle a la avispa note algo similar entre mi comportamiento y el de mi madre, me enorgulleció y me avergoncé a la vez.  Luego descubrí las uvas, Tomas las probó y estaban amargas.  Cuando yo intente estaban dulces y jugosas le di a probar de las que yo recogí y el las disfrutó también y definitivamente me miraron extraño, hasta yo me sentí extraño.  Les dije que en el Caribe la vida es más dulce y mi Profesor me enseño la manera de comer esa especie de uva.  La presionas en la boca, bebes el jugo y luego comes la cáscara.

Luego solo yo disfruté de un tour en francés por la fábrica donde procesan las manzanas.  Los demás o no entendieron o no les intereso pero yo entendí todo y seguí a la guía en todo momento.  Fui un niño pequeño.  La señora de belleza solo en octubre, muy apropiadamente, nos hablo del día de brujas.  En la región es muy importante porque es la única oportunidad de demostrar no sentir temor de la muerte.  Luego la muy bruja ella comenzó a hablar en español. 

Ese día note cierta química entre Alemania y España y pensé en los reyes en común entre otras cosas.  Es divertido ser buen observador.  De regreso fui perrito nuevamente y vi vacas gordas literalmente.  En la Universidad me despedí de Tomas y caminé un poco con Bruna, Lourdes y Dennis.  Ellos planificaron cosas y no contaron conmigo.  Ese factor y el recordar que el próximo día el lucero de mis ojos cumpliría un año de vida me llenaron de tanta melancolía.  Además de la tristeza solo pasó por mi mente que haría con tantas manzanas, el bulto pesaba muchísimo y antes de irme la bruja me entrego una bolsa repleta de manzanas.

Coloqué todas las manzanas en la sala común de Mackinnon, mi residencia.  Luego me tire en mi cuarto dispuesto a hacer la depresión.  En el proceso me percaté que había pasado más de un mes de mi último abrazo.  El treintaiuno de agosto mi padre me abrazo en el aeropuerto de San Juan.  Que gregarios somos los puertorriqueños y que distantes e indiferentes son en el mundo.  Coloque un estatus en Facebook acorde con mi estado y muchos me animaron en especial Conni.  Ella me invitó a Sherbrook a compartir y me prometió un abrazo.

Falto de cariño me asee y partí hacia Sherbrook.  Un mal entendido no me permitió encontrar a Conni y ya que estaba en Sherbrook camine baje la lluvia hacia “Chez Charley” y comí ensalada y Poutine, practicando mi francés que fue pésimo y desilusionante pero me comunique.  Luego si quede con Conni y quedamos en “Si boire” el bar de estudiantes en la estación de tren abandonada que tanto me gusta.  Esperé por Conni y fui abrazado.  Luego la invite una cerveza, para mi agrado la mesera no sabe nada de inglés.  Ese día mi habilidad se bloqueo por la nostalgia pero nos entendimos, pues, utilice mi poco vocabulario para pedir dos tablas con los seis diferentes sabores de cervezas que hacen en el lugar.  Conni se sonrió de mi intento de comunicarme, yo ya estaba feliz por la oportunidad de exponerme a una situación como esa.  Luego de una muy amena conversación y las seis cervezas, un empleado llego a recoger los vasos, su francés lo entendí como si fuera español, me reí de su comentario, le hable el entendió y me contesto, le ayude con las tablitas donde vienen las tazas de cervezas y le agradecí y el a mí.  Conni me hizo a observación de que hablé con él y luego de dos intentos de francés no tan gratificantes, el tercero fue bueno.  Lamentablemente fue el poco de alcohol en mi el que me ayuda con la fluidez en francés e inglés.

Luego me sentí muy feliz porque Dennis me envió un mensaje procurándome para que me les uniera.  Tome el Bus con Conni hacia Bishop’s y nos encontramos con Cecilia, francesa que conocemos, que regresaba de un concierto de Jazz.  Una vez en Bishop’s University intente entrar a la residencia donde se encontraban los internacionales pero no pude.  Me conecté en Facebook y solo encontré a Moya de Alabama.  Ella se encontraba en mi residencia.  Me despedí de Conni con otro abrazo y me dirigí a mi residencia.

En la sala común se encontraban otras amistades entre ellas Moya, Sam (mi madre africana) Nathalie y Jorge.  Estaban viendo una película y comiendo de las manzanas que había dejado en ese lugar.  Mac mi “roomie” estaba en la sala y me saludo muy entusiasmado y me dio una cerveza.  La película no me interesó para nada y Lilliana Lee me escribió que me comunicara con ella.  Hablé con Lee y a la una de la mañana Lourdes me pregunta que donde estaba.  Ella me abrió la puerta de Norton y Pollok, residencia donde viven todos los internacionales con los que realmente disfruto.  Me enteré que activaron la alarma de incendios esa noche con “estrellitas” cantándole cumpleaños a una compañera.  Antoine estaba muy, muy ebrio y el cuarto muy caluroso.  Reflexioné en la vida y en lo bien que la pase esa noche sin ellos.  En cinco minutos me fui y me amanecí viendo “Modern family” y a “Sheldon”. 

El sábado trate de estudiar, lo juro.  Me escape de la biblioteca y me fui con otra Cécile al centro comercial.  Con ella practique francés y en el bus perdí por completo el interés que tenía en una chica muy hermosa de Francia también  que se sentó frente a nosotros y me dirigió la palabra por vez primera.  Cécile practicó su español conmigo y de regreso luego de comprar mis ropas térmicas la avergoncé cantando en voz alta en el bus. 

De regreso me invitaron a salir en la noche pero terminamos en una residencia de la Universidad, la de nenes riquitos.  No me sentí cómodo en ningún momento al punto que ni hable por más de una hora.  No sé exactamente que había en la atmósfera pero algo me incomodo.  Luego platique un poco con Dennis y Lourdes y me fui.  En ese lugar estudie de todas las materias en mi mente y me senté en el suelo junto a mi madre africana. 

Hoy escribí para una clase, aun tengo mucho que hacer.  Participé en la creación de una fotografía que trata de la soledad entre la multitud y me sentí identificado.  Luego jugamos en el estudio fotográfico posando de forma graciosa.  Mi madre africana disfrutó de café Yaucono y por alguna razón desconocida comencé a hablar de los “Teletubbies” en Dewies Hall el comedor donde tanto tiempo permanezco.

Mientras se acercan las fechas límites para los trabajos y estoy tranquilo.  El sábado hablé con mi familia y eso me da fuerzas para adaptarme a cualquier cosa.  Mis hermanos están bien, mi madre se extenúa en alegría con cada llamada y escuché a mi Tía Mery que tanto quiero y me ha ayudado, también a Kathy, prima que tanto aprecio.  Muy importante además escuche a Papa reír, por lo cual sonreiré a ojos húmedos cada momento que su risa cruce por mi mente.

1 comment:

  1. Es incrible ver como las personas cambian y aun asi son iguales. Hemos crecido y podemos tener ideas diferentes a cuando eramos pequeños, pero aun asi hay cosas que son para siempre. Me encanto y me rei mucho de cuando le hablas a las manzanas y buscabas a ver si habian duendes escondidos. Yo creo que encontrastes mucha fruta buena y dulce porque te tomastes tiempo para hablar con los duendes.... y ellos en gratitud hacian que solo tu escogieras las mejores frutas. (hahahahahaha) Siempre que sientas tristeza, recuerda que nosotros aca te esperamos con una calido amor y muchos abrazos :)

    Aunque pasen los años sin vernos o hablarnos, siempre cuando nos encontramos la amistad es la misma. El tiempo no pasa entre nosotros.

    ReplyDelete