De cómo sobrevivir y ser recogido por un bon amie.
1 de septiembre del 2011, oficialmente 22 años y un día.
Despierto a las ocho de la mañana y salgo a notificar mi partida de ese
hotel. Ahora me disponía a utilizar
transporte público un uno de los centros urbanos más grandes de norte América,
Montreal, esto sin poder comprender su forma de hablar. Luego de pasar como media hora en el limbo
pregunte como llegar al centro de Montreal por bus. Encontré el lugar, compre un boleto en una
maquina y aborde.
Montreal me intimidó, en Puerto Rico lo más grande es San
Juan, tantos autos, trenes y autobuses.
Una vez estuve en Berlín pero no recuerdo ese sentimiento de pavor por
estar en un lugar tan grande. Debió
haber sido el factor soledad ante una urbe desconocida y en su mayoría
francófona lo que creo tanta emoción. Me
pareció imposible ver cuatro vías una sobre la otra en elevadizos por donde
pasan diariamente tal vez miles de camiones y automóviles. Todo esto me recordó cuando jugaba a legos de
pequeño. La ciudad es hermosa, solo que
provengo de una isla caribeña y tanta magnitud no me parece amigable.
Una vez en la estación central de Beri compré mi boleto
de bus para hacer un viaje a Sherbrooke tercer centro urbano en cuestión de
tamaño y población de la región de Quebec.
El viaje tardaría dos horas y medias, una vez allí, aun tendría que
buscar donde pasar la noche. De camino
quede impresionado por la riqueza natural de esa región y la abundancia de agua
potable. El autobús poseía internet
inalámbrico por lo cual pude comunicarme con mi hermano y hermana por mensajes
y con otras amistades. Como a una hora
de viaje recibí un mensaje que cambio por completo mi rumbo.
Gabriel un Quebequense que había estudiado en la
Universidad de Puerto Rico de Cayey, universidad a la que asisto, vive en
Sherbrooke y es su día libre. Me informa
que me recogería en la estación tan pronto llegará. Al llegar a la estación no vi a Gabriel, esto
me desilusionó un poco porque pensaba que con el todo sería más sencillo. Luego
de mirar a todos lados como un demente desesperado, un suspiro surgió y como por
un acto de magia mi mente solo pensó en alivio al ver un rostro reconocido y
sonriente llegando a mí encuentro.
Gabriel me informó que su Papa consintió que me quedara
en su apartamento por unos días y que me quería conocer. Subiendo por el centro de Sherbrooke iba
escuchando los datos que me decía mi amigo y disfrutando la dulce belleza y
tranquilidad de esa ciudad “europea” en el norte de América. Luego de la nada un pequeño lago, una de las
vistas más hermosas que jamás vi. Para
mi sorpresa el apartamento de Gill queda justo al lado de tan hermoso
escenario.
Un súper trato y atención recibí en ese hogar y estoy eternamente
agradecido. Dos noches dormí en el apartamento
de Gill. Esos días fueron increíbles, en
un principio no sabía qué idioma hablar. El español entendido por Gabriel, el inglés que
es estigmatizado en esta área y el francés que aunque me permite expresar muchas
ideas, me es casi imposible descifrar el acento local.
Resulta que Gill es profesor, con mucha experiencia,
de francés por lo cual una tarde de camino a recoger a Gabriel del trabajo tuvimos una muy
amena conversación completamente en francés (excepto por las pequeñas intervenciones en inglés
para asegurar la comprensión). Ese momento
fue glorioso ya que fue mi primera conversación no académica que entablo en esa
lengua.
En esos dos días conocí Sherbrooke, su sistema de transportación
pública, su vida nocturna y su increíblemente hermoso panorama. Todo bajo la dirección/supervisión de mi amigo
local. Gracias a esa ventaja pude presenciar
música en vivo, probar cervezas artesanales en lugares históricos y orientarme para
el principio de lo que será una aventura de adaptación.
Me encanto la segunda parte, nos hizo reír de la misma forma como cuando lees un cuento de aventura y el protagonista se encuentra en una situación jocosa. Mi frase favorita: " cervezas artesanales en lugares históricos"
ReplyDeleteSuena contradictorio pero divertido!