El Rapto
La semana de clases transcurrió y me
enteré por un grupo en Facebook que estaban planificando un viaje a Toronto,
las Cataratas y Ottawa. En Canadá el Día
de Acción de Gracias es celebrado el primer fin de semana de octubre, por lo
cual, fue un fin de semana largo. Bruna
una buena amiga me invitó personalmente al viaje, pues, necesitaban alguien
para completar el grupo. Nos reunimos en
Dewies una noche luego de tomar el segundo examen de francés, el desorden
desastroso que se formó me tentó a no querer ir. En vez de retirarme solo informe que lo que
decidieran, me dejaran saber ya que yo no presentaba ningún problema. El punto es que quería dar un paseo y así
fuera a las Cataratas del Niágara o a danzar frente a un grifo soltando agua
fría, iría.
El viernes 7 de octubre llegó y esa tarde
saldríamos camino a Toronto. En la
mañana tomé mis tres horas de francés, desayuné, recogí mis “motetes”, busque
mi lonchera de almuerzo en Dewies y me reuní con el grupo a esperar. Catorce personas no es cosa fácil, en
especial si no hay un coordinador o un “líder”.
Saldríamos en dos autos familiares, minivan, a las dos de la tarde. Terminamos partiendo a las tres y media, para
la cultura puertorriqueña eso ha de ser totalmente normal, aquí si se dice a
las en punto hay que estar cinco minutos antes, de lo contrario se puede
apreciar el desespero cuasi coraje o coraje cuasi ira de las personas.
En la minivan negra se acomodaron cuatro
alemanes, un francés, una española y una mexicana. En la negra nos acomodamos una brasileira,
una belga, una alemana, una estadounidense, una sudafricana, una francesa y yo
entre todas las mujeres. El viaje fue
extenuante, como no salimos a tiempo el tránsito de Montreal fue un obstáculo
que agrego dos horas adicionales a un viaje de ocho horas. De camino en el vehículo familiar fue muy
gracioso ya que nos hicimos pasar por hijos de Sam, ahora sigo haciéndolo y es
muy gracioso. En diez horas nos
detuvimos dos veces para usar el baño una y la otra para comprar
combustible. Con esta información podrán
pronosticar el estado de mis piernas y trasero dolorido luego de todo un día en
la minivan.
Con mucha hambre, a la una y pico de la
mañana nos perdimos en Toronto. El plan
era encontrar el edificio donde vive una tía de Bruna, pues, Bruna pasaría el
fin de semana con su familia. ¡Que
muchas veces vi los mismos lares esa noche!
No debe sorprender la decisión colectiva de odiar a Bruna. Luego de encontrada la familia y salido de
Bruna, que luego descubrimos que es imposible odiarla, no teníamos idea de cómo
encontrar el hostal donde permaneceríamos tres noches por setenta y cinco
dólares. Luego de pasar mil veces por la
misma vía entramos al centro de la ciudad.
Toronto es el Nueva York de Canadá. No me gustan las ciudades modernas pero me es
interesante visitarles. Muy cálido
estaba el ambiente y fue muy gracioso ver tanta pero tanta actividad a las tres
de la mañana. Parecía la suma de siete
avenidas universidad de Rio Piedras los jueves en las noches. Fue muy jocoso ver mujeres muy ebrias, casi
desnudas y en tacos con los que ya no podían caminar. El fenómeno es comparable con una pasarela de
moda de la MDA. Así me encontraba frente
a un McDonald a las tres y veintiocho de la mañana mirando ahora la CN tower
entre los edificios.
El hostal apestaba a pies descompuestos
pero me pareció agradable, económico y cómodo.
Esa noche dormí con Conni, Lourdes y Dennis en la habitación 309. En la mañana luego de un pan cake con sabor a
jabón decidí cambiar de minivan. El
grupo con el que viaje al día anterior se dispuso a visitar el barrio chino y
otros mercados, el visitar mercados no me interesa para nada. Así que partí a ver las Cataratas del Niágara
con Gilles, Lourdes, Dennis, Roxy y Conni.
Con ellos desfruté muchísimo y las Cataratas son hermosas en especial si
tomas el barco que te acerca a ellas. El
sentir tanta energía y frescura te llena de una emoción y felicidad que te hace
ser niño por un instante, olvidas el mundo y sonríes. Todas las chicas me hablan de mi sonrisa que
les gusta, dicen que no es normal ser tan feliz y sonreír tan natural en cada
foto. Lo que no entienden es que aunque
extraño a mi familia y a mi sobrino mañana cumple un año, estos momentos son de
entera felicidad para mí. Estoy viviendo
el tipo de vida que siempre he querido vivir desde mis doce años de edad y sé
que es solo el comienzo de la aventura que llaman vida.
Luego de tan placentero encuentro con la
majestuosidad natural, regresamos a Toronto.
El plan era subir al CNT para ver el atardecer pero percatamos que nos
tomaría la noche en la fila para comprar boletos. Decidimos, pues, caminar hasta el puerto y
disfrutar el atardecer en el Lago Ontario.
El momento fue mágico, música oriental, tonos violetas y naranjas, la
epifanía de Roxy con su cámara (ella no bebió café ese día, de repente
descubrió unas funciones de la cámara ese atardecer y tanta emoción y brincos
atemorizo a todo el grupo) una vez anocheció vimos un poco de hockey en una
pantalla gigante frente al estadio y nos reunimos con todos. La misión fue tratar de encontrar un lugar
para comer juntos. Nos dimos por
vencidos y partí con Conni, Dennis y Lourdes a comer pizza por menos de cinco
dólares. Luego visitamos el bar del
hostal bebimos una cerveza y nos fuimos a dormir, pues, era tarde, muy tarde.
La mañana del domingo ya no quise pan cake! Luego de un triste cereal visité la CN
Tower, creo que desperdicié el
dinero. En CNT solo se ve la ciudad interminable
que desaparece en el horizonte y el lago.
Treinta y tres dólares es demasiado para solo eso que puede haber
disfrutado de cualquier otro rascacielos creo que de gratis. De regreso me separé del grupo con el que
compartí todo el día anterior, compré una salchicha vegetariana en un carrito
de un inmigrante rumano creo y me dirigí hacia el hostal donde me encontraría
con las muchachas para regresar a las Cataratas. Esta vez la visita fue en la tarde y noche,
el panorama es diferente al de la mañana.
Una vez oscureció escuchamos otro
estruendo diferente al de las Cataratas.
Tan hermoso espectáculo natural trajo consigo una mini mina de otro para
los hoteles, restaurantes, casinos y museos.
A cinco minutos de las Cataratas se encuentra un “Mini Vegas” trampa de
turistas con freaks shows incluido y dulces artesanales hechos en vivo. Comimos en un restauran, turisteamos a lo
pobre y regresamos muy tarde. El otro
grupo, de la minivan negra, se había ido, pues, ellos visitarían Ottawa. En un principio yo visitaría la capital de
Canadá pero le cedí el espacio a Dennis, pues, el me preguntó si podíamos
cambiar y yo acepte por considerarlo lo más cercano a un amigo hasta el
momento. Como todo puertorriqueño soy
muy cordial, comunicativo y simpático pero no tengo amigos; la desconfianza y
el no esperar mucho de nadie nos mantienen sin desilusiones pero con sorpresas esporádicas.
La noche del domingo dormí con Sam, mi
nueva madre. Lunes en la mañana
madrugamos nuevamente, paramos a comprar café y seguimos hasta el muelle. Compramos un boleto de ferri y nos adentramos
en Toronto island. Ese lugar es tan
calmado y perfecto que cambio por completo mi visión de Toronto. Ahora pienso que Toronto vale la pena. Primero, para ser una ciudad no está sobrepoblada
(Canadá se distingue por eso, mucho espacio poca población); Segundo, es mucho
más cálido que Quebec y tercero, Toronto island es un mini paraíso.
Sin embargo jamás cambiaría la parte
francesa de Canadá por la parte anglófona.
En Quebec todo me parece bonito, ordenado y “clásico”. Sherbrooke es un lugar que me enamoró y
Quebec City también, la región de Ontario para nada. Ahora me espera unas semanas muy ajetreadas. Ayer presenté una pieza corta en la clase de educación
y tengo que entregar un súper informe de la misma, tengo que entregar un diseño
de piso para la clase de escenografía, escribir un ensayo comparativo con respecto
al periódico “El Mundo” y como ha cambió con el tiempo junto a un informe oral del
mismo tema. Tengo otro examen de francés
y los mid-term se acercan mientras me sigo atrasando en mis lecturas. Con todo y eso hoy iré a un huerto a recolectar
manzanas, experiencia totalmente nueva para mi y espero disfrutarla al máximo.
Todavia me acuerdo de tu sonrisa como si estuvieses aqui. Estoy totalmente de acuerdo con las muchachas, siempre sonries. Pero con lo que no estoy de acuerdo es sobre el hecho de que sonreir mucho no sea normal. Yo tambien sonrio ante todo, es triste que las personas han olvidado como sonreir como niño, ser feliz y sin temor a nada. Lo que no es normal es estar mucho tiempo serio. Con cada entrada de tu blog me convences mas de querer visitar a Canada algun dia. Disfruta de la recolecta de manzanas, es una experiencia unica. Sigue sonriendo, disfrutando, aprendiendo, valorando y cultivando experiencias para nosotros.
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