Del baile, el arte, el día D y un
puente.
De cómo terminé bailando, no
tengo idea. Lo que sucede es que no
dormí en toda la noche haciendo un ensayo para la clase de Historia. Ese jueves así, todo parecía parte de un
sueño, me sentía como en esos en los que no controlas lo que haces pero lo recuerdas
todo. El café y la azúcar deberían estar
prohibidos del todo. Y más aun luego de
mantenerme despierto por casi tres días, días en los que incluso recuerdo
gritos esporádicos e involuntarios que gracias a dios suprimí durante mi
informe oral. Mi profesor de Historia ha
de pensar que soy adicto al crack.
Ese jueves decidí ir al
centro deportivo. Todos los jueves en la
noche se enseñan pasos básicos de diferentes tipos de bailes. Cada jueves un representante de cada país demuestra
un poco de sus bailes típicos. Ese día
en específico Pavel sería el maestro y los muchachos decidimos ir a mofarnos un
rato. Sin saber cómo comencé a bailar,
casi puedo bailar vals, estoy a un paso de dominarlo. La polca checa es peligrosa. Tan peligrosa es la polca que la convertí en
un verbo, sinónimo de herir. Luego de
polcarnos hasta más no poder fuimos a Dewies.
Ese lugar crea adicción, tanta que el sábado estuve en el todo el día. Norton, una de las casas de Bishop’s
University, es el lugar donde viven todas mis amistades. Anduve por ese lugar como hasta las 12:30 de
la mañana y sin razón aparente terminé en el Gait.
Gait es el pup de la
universidad. Ese lugar es una pequeña
discoteca y tanto cansancio, tanto café y azúcar me llevaron a entrar a brincar
bajo las luces al ritmo de la música electrónica. Fue divertido, es la primera vez que disfruto
en un lugar como ese. Siendo sincero, es
la primera vez que disfruté de bailar.
Ese día fue demasiado extraño.
Por fin logré dormir a las cuatro de la mañana del viernes, mi cama me
extrañó desde aquel miércoles en la mañana.
Nunca fui a mi clase de francés.
Organicé una gira al museo y
solo fueron cinco personas conmigo. Las
esculturas abstractas me dejaron con la boca abierta. Luego vimos treinta años de historia en unas
fotografías. El museo de Sherbrooke es
un buen lugar para ir, en especial porque el francés de la encargada me es
totalmente comprensible. El paisaje ya
ha cambiado, el invierno cada vez más próximo es evidente y la grandeza del
otoño se torna gris gradualmente.
La segunda parte de la gira
fue ir al cine. Al fin fui al cine y con
más de cuarenta personas. Como siempre
sucede con los grupos grandes, terminamos viendo un film sumamente comercial. Aunque es aceptable porque ese film era el
único en ingles. El cine de Sherbrooke
hace que Fine Arts en Puerto Rico parezca un lugar común y corriente y para mi
sorpresa es más económico. De regreso a
Bishop’s, Dewies como siempre y luego me fui a dormir aunque terminé viendo
series en mi cuarto hasta entrada la madrugada.
Ese sábado en la mañana
todos estaban con resacas, dolores de cabeza y así por el estilo. Yo fui la razón, por sacarles de
Lennoxville. Me pasé todo el día en
Dewies, literalmente entre a desayunar y cuando salí ya era de noche. Aprendí que el realismo mágico es solo mágico
para el mundo aparte de Latino América, para nosotros es solo realismo. Mientras aprendía de la historia de Ecuador y
de como una madre superiora secuestró el cadáver de un político y le cambiaba
de ropa religiosamente, a diario hasta el día de su muerte; y los
derrocamientos y los arrastrados y los secuestros fingidos y tantas, tantas
cosas… siete horas sentado en un comedor
hablando y hablando hasta simplemente concluir que nuestras tierras son
mágicas, mis tías clarividentes y nuestra sangre poderosa. Con mi amiga ecuatoriana siempre hablo horas
y horas de los temas más variados y académicos.
El problema es que luego nuestro inglés no es tan fluido como de
costumbre.
Una vez fuera de Dewies,
Pavel y Natalia terminaron bailando frente a la biblioteca y Dennis llegó de su
viaje con unos familiares. Gracias a
Dennis terminamos en Dewies nuevamente y luego vimos una película en la sala
común de mi casa. Luego muchos partieron
a Norton pero yo permanecí en mi casa y coloqué una película de comedia, una
vez terminó ya era tiempo de dormir. Ese
domingo al medio día iría a Coaticook un parque natural donde se encuentra el
puente colgante más largo del mundo.
Una vez llegue a Coaticook,
realmente no tenía idea de lo que encontraría en ese lugar. Compré un boleto para la excursión y ver el
puente por antojado, sin saber realmente en donde estaba. El lugar es un refugio para amantes de la naturaleza. Comencé a caminar y me uní a un grupito de
brasileiras para recorrer el lugar. En
el puente brinque, brinque y brinque.
Muchos recuerdos pasaron por mi mente en ese instante. En mi niñez solía jugar con mis hermanos en
el puente colgante de Jayuya. Luego de
esa adrenalina y diversión… soy el loco esta vez en Canadá. Rodar en las hojas de otoño, emocionarse por
entrar a un túnel de mina, correr hacia una torre de madera en la que puedes
observar todo el parque y mojarse en el rio no está catalogado como conducta
apropiada de un adulto. Tener a mi madre
de modelo es muy divertido, me hace peculiar y si me creen loco no es
importante porque la vida hay que disfrutarla al máximo siendo auténtico.
De regreso me quedé dormido
quedándole mal a Yu, se supone estudiaríamos de educación. El día anterior por estar en Dewies hablando
de historia les quede mal a Arnaud y Anaïs, iríamos al cine. Cuando desperté invité a mis amigos, la
francesa y el quebequense a ver una película en la sala común de mi casa y hoy
lunes estoy a punto de partir a estudiar con Yu en la biblioteca. Tengo dos
exámenes de medio término esta semana.