Saturday, April 14, 2012

De estudiante por el norte... parte 20


Something different today... hope you like it!
I'll try to do one better soon!


Monday, April 2, 2012

De estudiante por el norte... parte 19


¡Oh Patricio que he hecho!

           El 17 de marzo fue el día del que me habían advertido desde antes de llegar a Canadá.  Recuerdo a Gabriel hablando me de ese día en una presentación oral que ofreció en mi universidad y que cambió el rumbo de mi vida.  Este día también cambió mi vida y adquirí experiencias, que usualmente son adquiridas a temprana edad por todos en mi familia y por los compañeros de escuela, pero en mi caso no fue hasta estar estudiando por el norte, porque decidí pasar por la experiencia.

     Ese día estaba convencido de ir a un restaurant con mi amiga Anaïs pero le falle y terminé disculpándome en francés ya que gracias a mi estado se me era imposible hablar cualquier otro idioma.  El Día de San Patricio en esta comunidad es una demencia y formé parte de ella.  Lo que sucede es que en una crisis económica sucedida en Irlanda, Quebec fue el único lugar en brindarles una mano y recibió una gran cantidad de irlandeses en momentos de necesidad y los mismos permanecieron aquí.  Por esa razón en especial en comunidades cercanas a Sherbrooke hay gran influencia de la cultura irlandesa. 

     Cuando desperté a las nueve de la mañana ya habían personas borrachas y haciendo ridiculeces que ofenden a la cultura irlandesa.  A las dos de la tarde salí con unas amistades a caminar y para mi sorpresa las calles estaban cerradas los bomberos apagaban muebles que ardían en llamas y todo era una gran fiesta con música y muchísimas personas en plena tarde con el sol caliente en lo que fue un falso simulacro de verano.

    De visita en casa de Gabo el mexicano encontré a Bruna e Isa junto a el ya borrachos y me les uní con Steph que caminaba conmigo.  El lugar fue perfecto ya que me encontré rodeado de tantas caras conocidas y apreciadas que sé no veré en mucho tiempo.  Una multitud de conocidos pasándola muy bien en una fiesta que hasta un amigo irlandés viajo de Irlanda a Canadá solo por ese día y su camisa decía: “en caso de encontrar retornar a Irlanda” seguido con su número de vuelo.

     Al final del día terminé muy borracho, borre cinta por media hora y perdí mi capacidad de hablar en español o ingles terminando solo con francés.  Tomé tantas fotos que luego de colocarlas en Facebook todos terminaron preguntando cuando fue eso, pues, todos olvidaron lo que hicieron y todos estaban muy locos pero tengo que admitir que fue muy divertido. 

     Luego de esa fiesta dormí de 7pm  a 10pm me duche y seguí de fiesta con Steph y Phil hasta las 3am.  Hoy sigo avergonzado de fallarle a Anaïs y de haber perdido control por vez primera en mi vida.  Por otro lado ese día fue una experiencia nueva que me ha hecho crecer y me divertí en cantidad con personas que admiro y que por razones desconocidas para mi yo consiente amo.

     Cada San Patricio recordaré este año y les enviaré un mensaje a mis amigos.  Aun quedan fiestas por venir en especial estas semanas que son las últimas y mis ojos se humedecerán en abrazos pero disfrutaré porque sé que todas estas personas ahora forman parte de mi como lo hacen los que ya partieron hace un semestre y mis amigos de Puerto Rico y mis hermanos y familiares.                           

De estudiante por el norte... parte 18


Del mejor estereotipo, las cachetadas de la vida y la costa de mi cielo.
     Así como si nada el tiempo continúa respirando en su sueño ininterrumpido y me percato que me resta solo un mes de clases en el norte.  Las temperaturas mejoran y la vida parece retornar a lo fue por meses un desierto blanco.  Ayer me sentí desnudo y libre al poder salir con lo que normalmente consideraba mucha ropa en mi tierra y esos 8 grados Celsius me parecieron tan cálidos como un abrazo maternal o una noche de camelos.

     Conversando en Dewies a finales de febrero nos propusimos conocer el este del segundo país más grande del mundo.  Con mucha iniciativa todo quedo listo gracias a Bruna y su ardua investigación.  De esa forma viajar ahora me parece algo totalmente diferente, pues, esa semana creo fue el primer viaje real al que me he expuesto y la vida me dio una cachetada como las que recibí en mis primeros años de universidad.

     CS es una comunidad de personas interesadas en crecer culturalmente y conocer el mundo desde un punto de vista no turístico.  Así decidimos hacer cuentas en CouchSurfing y buscar un anfitrión que nos recibiera en su casa y nos mostrara el este de Canadá desde un punto de vista local.  Si, esa fue la locura, ir super lejos, un equivalente a ir de Puerto Rico hasta Alabama conduciendo, para quedarnos en casa de un desconocido y vivir con el varios días.

     El proceso de selección de desconocidos fue uno muy extrañó, pues, claro esta son desconocidos.  Leyendo la información colocada por ellos en la plataforma de CS terminamos con dos opciones en Halifax, Nueva Escocia.  La decisión no fue difícil y terminamos en casa de la persona más excéntrica y loca que he conocido en mi vida… lo elegimos a el sobre un abogado presumido que vive en un triangulo de cristal con sauna.

    El marino retirado, nudista, consumidor de marihuana “recetada”, polígamo y practicante de conductas sadomasoquista nos recibió en su casa junto a sus más de treinta mil libros y una pareja de franceses que se quedaban esos días.  El viaje fue extenuante salimos los siete amigos a las siete de la mañana y solo con dos paradas llegamos a casa de Wayne a la una y media de la mañana que sumado a que cruzamos la línea de cambio temporal hay que sumarle una hora a esa hora.

     Una vez en tan peculiar hogar rodeados de: libros, decoraciones de Halloween, un tubo de estríper en medio de la sala y todo tipo de juguete sexual imaginable, desde penes de plástico, disfraces y ganchos para colocar personas colgando del techo; simplemente comenzamos a reír como niños pequeños.  Para nuestra sorpresa el trató la situación como lo más normal del mundo y todos nos sentimos tontos e inmaduros.

     Esa noche dormí en la sala frente al tubo y junto a una maquina de tortura medieval,  Antoine durmió en el otro sofá.  En el segundo piso se encontraba Julia y Bruna durmiendo en el cuarto con la camilla de enfermera, mientras Philippe y Mariela durmieron en el cuarto con los disfraces y los aparatos de colgar personas en el techo. Esa noche Steph no se nos unió, pues, una buena amiga la recibió en su dormitorio de universidad. 

     En la mañana partimos temprano con nuestro excéntrico anfitrión a visitar un carpintero que le ayudaría a crear una base para colocar mujeres en los techos de cuartos de hoteles.  Mientras esperábamos por el carpintero decidimos caminar y disfrutar de la hermosa costa del atlántico norte.  Una vez el negocio acordado salimos a ver Peggys Cove una hermosa comunidad turística con una población de cincuenta personas aproximadamente y un majestuoso faro en las rocas.  El lugar es de por si muy peligroso puesto que el fuerte oleaje reclama un promedio de tres turistas por año arrebatándoles de las rocas.  Toda esa costa y comunidad de por si me parecía un encanto, todo es tan calmado que te dedicas a respirar y charlar con tus amistades olvidando cualquier tipo de preocupación.

     Wayne resulta ser un personaje muy respetuoso, atento y amante de Puerto Rico ya que durante su servicio militar paso sus mejores experiencias con lo que llama su familia; una familia que vive en fajardo y le recibían cada vez que estaba en la isla tratándole como a un hijo.  Él es nativo de  Newfoundland y Labrador al norte de Canadá pero ha vivido gran parte de su vida en Halifax.  Esa tarde fuimos al mercado de pescadores a comprar la cena.  Wayne nos cocinó langostas y nos ilustró la manera de comerlas.  En esos lares la langosta es la comida del pobre y plato típico equivalente a comer pasteles en Puerto Rico.

     La segunda noche Steph se nos unió, Antoine bailó en el tubo, Wayne se divirtió asustando a Mariela con máscaras, Philippe descubrió cosas extrañas y Julia vio el pene de Wayne por accidente cuando el mismo se sentó en el sofá con su bata de baño que utiliza cuando tiene visita.  De mañana salimos apresurados a visitar una reserva natural llamada Cape Split, lugar que ni Wayne conoce del todo.  De camino éramos ocho por lo cual Philippe terminó viajando sobre nosotros ya que él es el más flaco y el último en llegar a la van.  Gracias a eso le llamamos la novia ya que todos siempre esperábamos por el.  

     Vimos el efecto de las mareas, paisajes que me siguen pareciendo lugares míticos, comenzamos guerras de nieve, Mariela se calló mil veces y Cape Split es un maldito paraíso.  Una vez allí comenzamos a caminar bosque adentro y el musgo y los pinos me recordaron la película de Bambi.  Luego cruzamos riachuelos congelados, vi ardillas rojas y el bosque se comenzó a tornar en Narnia.  De la nada comenzó a nevar y todo se transfiguró en una experiencia inexplicable, si antes parecía tranquilo con aquella gentil nevada fue como caminar en un sueño.  Más adelante escuchamos al mar el sol salió con un brillo no caluroso y un acantilado increíble nos esperaba para ver una tarde que jamás ha de ser olvidada y comer queso con uvas mientras la brisa del mar conservaba mi cara de asombro.

    La mañana siguiente salimos a la ciudad de Halifax a visitar el mercado de campesinos pero ya había cerrado.  Era lunes y el mercado solo funciona los fines de semana.  Temprano nos despedimos de Wayne y desayunamos en un negocio de una familia de granjeros los cuales cosechan todo lo que venden.  Halifax no es un lugar bello por si pero las personas son extremadamente cordiales al punto que hasta incomoda porque no estamos acostumbrados a ese tipo de trato.  Son tan amables en ese lugar que todos los demás parecen no amables.  Ahora sé lo que significa bienvenido.  Ya este año había conocido dos personas así, Trudi y Erich para mi sorpresa ambos son de Nueva Escocia.  En la ciudad visitamos el Citadel y el edificio más antiguo que resulta ser una iglesia.  Una señora nos invito a la iglesia de san Paul y nos dio un tour gratuito.  Ese día descubrí que el gigantesco árbol navideño de la ciudad de Boston, que vi, es un regalo de Nueva Escocia (Halifax) por las excelentes relaciones entre las dos ciudades. 

     Resulta que Julia se molestó con el grupo porque ella es el tipo de persona que disfruta de los pueblos más que de la naturaleza.  El comprar chucherías y beber café en cafés es su concepción de viaje perfecto.  Ese día y prácticamente el resto del viaje ella fue un dolor como el tipo de dolor cerca del coxis.  Esa noche nos dirigimos a Cape Breton lugar que según sus habitantes es el lugar más hermoso del mundo y sin duda es uno de los lugares más hermosos del mundo y la sociedad que habita en el principalmente “Acadios” me resultó increíblemente interesante.  Los acadios hablan un francés mucho más peculiar que los quebequenses y casi incomprensible para los franceses.

     Esa noche nos quedamos en un hotel en Chéticamp.  De camino nos perdimos porque estaban construyendo en la ruta y muy frustrados, pues, era de noche llamamos al hotel para preguntar.  Los dueños del hotel nos fueron a buscar en medio de la noche y nos guiaron hasta el hotel.  Una vez allí nos trataron muy bien y luego nunca más les vimos, ella nos dijo que colocáramos las llaves en una mesita de noche y saliéramos cuando quisiéramos.  Ese momento fue como tener casa propia, el hotel tenia hasta yacusi y un bello paisaje.  En la mañana nos levantamos tarde y desayunamos en un restaurant familiar con mil viejitos rodeándonos y pocos jóvenes.  El trato nuevamente fue más agradable de lo esperado, esas personas son demasiado cordiales y amistosas.

     En la montaña descubrimos porque ellos llaman ese lugar el más hermoso del mundo y sentirnos insignificantes ante tanta grandeza y el océano congelado de frente a tan imponentes montañas; y estar rodeados de personas tan amadas solo te lleva a pensar que estas disfrutando de la vida.  En esa ruta que continuaba dejándonos boquiabiertos paramos para utilizar el baño pero tanto nevó las noches anteriores que fue imposible abrir la puerta y terminamos orinando en la nieve con nieve hasta las rodillas.  Luego tratamos de hacer un recorrido por uno de los trillos pero fue incomodo porque de ser atacados por coyotes  no podríamos defendernos por tanta nieve que nos dificultaba caminar y además tres personas se quedaron en el auto… en especial Julia que continuaba molesta.  

    De camino a la Isla del Príncipe Eduardo (PEI) tratamos de ir hasta un ferri que luego descubrimos no estaba funcionando por la temporada.  Tuvimos que conducir tres horas adicionales para llegar a un puente y llamar a nuestro anfitrión para decirle que no podríamos llegar y que por favor no esperara por nosotros para la cena.  Tratando de solucionar el problema fue un poco incomodo y paramos a comer en Mcdonals lugar que simplemente detesto.  Jeff nos esperó despierto hasta muy tarde y nos recibió con un biscocho de chocolate que el horneo para nosotros.  Su casa es como sacada de película con un árbol de navidad en natural en el exterior con luces y siendo azotado por el viendo invernal en una noche de luna llena.  En la parte trasera de su casa hay una habitación en cristal con chimenea y vista al árbol navideño y a la imponente pradera.  Él es simplemente un ángel que resulta ser veterinario.  Cuando nos mostró los cuartos donde moraríamos cada cama tenia toallas y un chocolate esperando por cada uno de nosotros y nos pidió que madrugáramos para al menos tener un desayuno junto a él.

     Esa mañana tuve un desayuno impresionante con pan horneado en casa y una fritata que simplemente me provocó sentirme incomodo porque tanta amabilidad me resulta extraña.  Nuestras caras simplemente eran de niños sorprendidos con un truco de magia.  De salida él nos pidió que estuviéramos de regreso para la cena con su esposa y una de sus hijas.  

     Julia se separó del grupo con tan negativa energía que hasta derramó un galón de jugo de china en la minivan.  Con ella partieron Mariela y Steph hacia Charlottetown.  Phil, Bruna, Antoine y yo seguimos la aventura hacia unas dunas y terminé en las costas de mi cielo y me despoje de toda ropa invernal y sentado en la costa recibí y sentí toda la energía de la tierra y fui muy muy feliz.  Yo simplemente amo mis nuevas amistades y puedo ser tremendamente insoportable e idiota con ellos y he descubierto tantas cosas y crecido con ellos.  Hoy hay un pedazo de mi corazón en cada continente de la tierra.

     Luego de la costa congelada salimos en busca de un faro en un acantilado, tan escondido que no hay carretera que llegue a el y tan oculto que el GPS no podía encontrarle. Yo le encontré y en el intento caí en un “lago” y el agua congelada entro en mi bota y cada paso mis piernas se sumergían en nieve y la corriente de agua me frisaba en alma y la risa se apoderó de mi rostro y mis pulmones no podían contener el aire y una pavera es poco comparado con mi risa esa tarde en PEI. Ya en tierra firme cruzamos por un sembradío y el viento capaz de movernos en contra de nuestra voluntad y artífice de un riachuelo que desembocaba en forma de cascada en el acantilado de barro colorado.  El viento es mi elemento favorito y nunca puedo explicar la sensación de libertad y bienestar que experimento al sentirle en especial a velocidades peligrosas tipo huracán.  El viendo nos condujo caminando sobre las aguas hasta el faro y luego de sonrisas y fotos los cuatro amigos regresamos hasta el vehículo y nuestros pies apestaron tanto que aun creo sentir la peste en algún rincón oculto de mi nariz.

     En la tarde visitamos Charlottetown y disfrutamos de tan colorido pueblito y compramos vino para Jeff en gratitud para encontrarnos con las tres chicas en la van y retornar a la casa a conocer la familia.  Para mi sorpresa la familia de Jeff no es tan amable como el… o lo son pero con intenciones no puras.  La esposa en una echona, altiva que solo quiere que todo el mundo piense que su hogar es el mejor y presumir de ello es su pasatiempo favorito.  La hija es bicha y media pero buena gente.  La esposa estaba cargada de una energía falsa y todo lo que habló conmigo me pareció manchado con hipocresía.  Me sentí muy triste por Jeff pero luego pensé que esa es su felicidad y que no todo ha de ser malo con aquella mujer tan vana y superficial.

     En la mañana fue momento de retornar a Lennoxville en Quebec y tanto dormí que nunca vi el puente para salir de la isla.  De regreso ya nos conocemos más y tenemos mucha más confianza todos con todos incluso Julia que luego de una semana del regreso menguo su coraje y sonríe a la vida como es debido.  La experiencia es inolvidable y los lazos de amistad cada vez son más fuertes.  Incluso en la enfermedad esos seres internacionales cuidan de mi y de mi parte espero no fallarles en un futuro.