De
la felicidad y las muchas manzanas
El pesimista se alimenta de
la duda y casualmente la vida le sorprende, más, pobre del optimista desdichado
y sus mil desilusiones. Ya tomé mi
tercera prueba de francés y para ser franco en este momento quiero ser
pesimista. Como con todo idioma al que
me acerco mi comprensión oral es mucho más elevada que mis habilidades
ortográficas. En instantes como estos mi
mente anda plena de recuerdos acerca de mi formación académica en primaria
donde nunca terminaba de escribir, nunca obtuve “A” en los cursos de español y
aun dudo de mi habilidad para escribir, por lo cual siempre acostumbro monitorear
todo lo que escribo solo para asegurarme.
Escribir ensayos para cursos a nivel universitario en ingles también es
un reto. En Cayey escribir para cursos
de inglés como segunda lengua es tarea fácil pero aquí necesito un nivel
comparable con nativos y bilingües formados en un país que se encuentra entre
los pioneros en la enseñanza bilingüe.
Viernes, luego de dos fines
de semana viajando, comienza este week-end en Lennoxville. El departamento de francés pagó un bus que
nos transportaría hasta “Le gros Pierre” una granja local en donde se cultivan
manzanas, frambuesas, fresas, uvas y calabazas.
Luego de terminar el examen en un día parcialmente lluvioso nos reunimos
bajo un arco cerca de la iglesia del recinto.
Dennis y Lourdes se colaron en la actividad gracias a mi
invitación. Simon, mi profesor de
francés recolecto doce dólares por persona para costear una cena y la actividad
como tal. Una vez en el bus escolar me
senté a platicar con los compañeros pero tan pronto salí de Lennoxville me
asomé por la ventana como perrito y me dejé conquistar por el otoño imperante.
Tan pronto llegué a la
granja disfruté viendo las calabazas y unas figuras hechas de ramas. Simon nos pidió le siguiéramos y una señora
con belleza, solo en octubre, nos
recibió. Nos sentamos todos en un
colorido comedor en madera, decorado con duendes que habitan manzanas. La decoración me motivó a verificar todas las
manzanas antes de comerlas, por lo cual de verme hablar con una manzana antes
de morderla con ignorarme es suficiente, no hay por qué alarmarse. En la mesa comencé a relajar con Bruna y con
Tomas, vecino de Lituania, un buen amigo con el que platico en la clase de
francés. Luego descubrí el porqué las
personas aman las manzanas. En Puerto
Rico solo gusto de manzanas verdes, pues, literalmente las manzanas me parecen
fon colorido. En este lugar, donde todo
lo que comí fue cosechado en rededor del comedor las manzanas son… disculpen no
tengo palabras apropiadas para una descripción adecuada. Luego de almorzar aquella ambrosia nos
montamos en un vagón que sería movido por un tractor.
Nos avían informado que no
quedaban manzanas en los arboles debido a que el suelo se frisó y ese es el
indicador para la recolecta masiva de manzanas antes de que pierdan su
dulzura. En mi caso, vi tantas manzanas
que mis compañeros pensaban que estaba loco.
No me explicaba por qué ellos no las veían pero convencí a Tomas y a
Bruna cuando recolecte una. Ellos me
siguieron y en menos de 15 minutos ya no podía colocar ni una manzana más en mi
bulto. Solo los que se me unieron
recolectaron manzanas y solo yo las veía, les señalaba y les permitía pasar por
la experiencia de recolectarlas. Ellos
concluyeron que soy un ser de la selva con talentos para le agricultura, yo
continuo preguntándome cómo es que ninguno veía las manzanas.
Encontré manzanas gala,
rojas y amarillas. Luego encontré fresas
muy grandes y muy dulces, ellos pequeñas y sosas. Compartí las fresas buenas con Tomas y
Bruna. Comí frambuesas y jugué con
mariquitas y le hablé a una avispa muy grande.
Al hablarle a la avispa note algo similar entre mi comportamiento y el
de mi madre, me enorgulleció y me avergoncé a la vez. Luego descubrí las uvas, Tomas las probó y
estaban amargas. Cuando yo intente
estaban dulces y jugosas le di a probar de las que yo recogí y el las disfrutó
también y definitivamente me miraron extraño, hasta yo me sentí extraño. Les dije que en el Caribe la vida es más
dulce y mi Profesor me enseño la manera de comer esa especie de uva. La presionas en la boca, bebes el jugo y
luego comes la cáscara.
Luego solo yo disfruté de un
tour en francés por la fábrica donde procesan las manzanas. Los demás o no entendieron o no les intereso
pero yo entendí todo y seguí a la guía en todo momento. Fui un niño pequeño. La señora de belleza solo en octubre, muy
apropiadamente, nos hablo del día de brujas.
En la región es muy importante porque es la única oportunidad de
demostrar no sentir temor de la muerte.
Luego la muy bruja ella comenzó a hablar en español.
Ese día note cierta química
entre Alemania y España y pensé en los reyes en común entre otras cosas. Es divertido ser buen observador. De regreso fui perrito nuevamente y vi vacas
gordas literalmente. En la Universidad
me despedí de Tomas y caminé un poco con Bruna, Lourdes y Dennis. Ellos planificaron cosas y no contaron
conmigo. Ese factor y el recordar que el
próximo día el lucero de mis ojos cumpliría un año de vida me llenaron de tanta
melancolía. Además de la tristeza solo
pasó por mi mente que haría con tantas manzanas, el bulto pesaba muchísimo y
antes de irme la bruja me entrego una bolsa repleta de manzanas.
Coloqué todas las manzanas
en la sala común de Mackinnon, mi residencia.
Luego me tire en mi cuarto dispuesto a hacer la depresión. En el proceso me percaté que había pasado más
de un mes de mi último abrazo. El
treintaiuno de agosto mi padre me abrazo en el aeropuerto de San Juan. Que gregarios somos los puertorriqueños y que
distantes e indiferentes son en el mundo. Coloque un estatus en Facebook acorde con mi
estado y muchos me animaron en especial Conni.
Ella me invitó a Sherbrook a compartir y me prometió un abrazo.
Falto de cariño me asee y
partí hacia Sherbrook. Un mal entendido
no me permitió encontrar a Conni y ya que estaba en Sherbrook camine baje la
lluvia hacia “Chez Charley” y comí ensalada y Poutine, practicando mi francés
que fue pésimo y desilusionante pero me comunique. Luego si quede con Conni y quedamos en “Si
boire” el bar de estudiantes en la estación de tren abandonada que tanto me
gusta. Esperé por Conni y fui abrazado. Luego la invite una cerveza, para mi agrado
la mesera no sabe nada de inglés. Ese
día mi habilidad se bloqueo por la nostalgia pero nos entendimos, pues, utilice
mi poco vocabulario para pedir dos tablas con los seis diferentes sabores de
cervezas que hacen en el lugar. Conni se
sonrió de mi intento de comunicarme, yo ya estaba feliz por la oportunidad de
exponerme a una situación como esa.
Luego de una muy amena conversación y las seis cervezas, un empleado
llego a recoger los vasos, su francés lo entendí como si fuera español, me reí
de su comentario, le hable el entendió y me contesto, le ayude con las tablitas
donde vienen las tazas de cervezas y le agradecí y el a mí. Conni me hizo a observación de que hablé con
él y luego de dos intentos de francés no tan gratificantes, el tercero fue
bueno. Lamentablemente fue el poco de
alcohol en mi el que me ayuda con la fluidez en francés e inglés.
Luego me sentí muy feliz
porque Dennis me envió un mensaje procurándome para que me les uniera. Tome el Bus con Conni hacia Bishop’s y nos
encontramos con Cecilia, francesa que conocemos, que regresaba de un concierto
de Jazz. Una vez en Bishop’s University
intente entrar a la residencia donde se encontraban los internacionales pero no
pude. Me conecté en Facebook y solo
encontré a Moya de Alabama. Ella se
encontraba en mi residencia. Me despedí
de Conni con otro abrazo y me dirigí a mi residencia.
En la sala común se
encontraban otras amistades entre ellas Moya, Sam (mi madre africana) Nathalie
y Jorge. Estaban viendo una película y
comiendo de las manzanas que había dejado en ese lugar. Mac mi “roomie” estaba en la sala y me saludo
muy entusiasmado y me dio una cerveza.
La película no me interesó para nada y Lilliana Lee me escribió que me
comunicara con ella. Hablé con Lee y a
la una de la mañana Lourdes me pregunta que donde estaba. Ella me abrió la puerta de Norton y Pollok,
residencia donde viven todos los internacionales con los que realmente
disfruto. Me enteré que activaron la
alarma de incendios esa noche con “estrellitas” cantándole cumpleaños a una
compañera. Antoine estaba muy, muy ebrio
y el cuarto muy caluroso. Reflexioné en
la vida y en lo bien que la pase esa noche sin ellos. En cinco minutos me fui y me amanecí viendo
“Modern family” y a “Sheldon”.
El sábado trate de estudiar,
lo juro. Me escape de la biblioteca y me
fui con otra Cécile al centro comercial.
Con ella practique francés y en el bus perdí por completo el interés que
tenía en una chica muy hermosa de Francia también que se sentó frente a nosotros y me dirigió
la palabra por vez primera. Cécile
practicó su español conmigo y de regreso luego de comprar mis ropas térmicas la
avergoncé cantando en voz alta en el bus.
De regreso me invitaron a
salir en la noche pero terminamos en una residencia de la Universidad, la de
nenes riquitos. No me sentí cómodo en
ningún momento al punto que ni hable por más de una hora. No sé exactamente que había en la atmósfera
pero algo me incomodo. Luego platique un
poco con Dennis y Lourdes y me fui. En
ese lugar estudie de todas las materias en mi mente y me senté en el suelo
junto a mi madre africana.
Hoy escribí para una clase,
aun tengo mucho que hacer. Participé en
la creación de una fotografía que trata de la soledad entre la multitud y me
sentí identificado. Luego jugamos en el
estudio fotográfico posando de forma graciosa. Mi madre africana disfrutó de café Yaucono y
por alguna razón desconocida comencé a hablar de los “Teletubbies” en Dewies
Hall el comedor donde tanto tiempo permanezco.
Mientras se acercan las
fechas límites para los trabajos y estoy tranquilo. El sábado hablé con mi familia y eso me da
fuerzas para adaptarme a cualquier cosa.
Mis hermanos están bien, mi madre se extenúa en alegría con cada llamada
y escuché a mi Tía Mery que tanto quiero y me ha ayudado, también a Kathy,
prima que tanto aprecio. Muy importante
además escuche a Papa reír, por lo cual sonreiré a ojos húmedos cada momento
que su risa cruce por mi mente.
Es incrible ver como las personas cambian y aun asi son iguales. Hemos crecido y podemos tener ideas diferentes a cuando eramos pequeños, pero aun asi hay cosas que son para siempre. Me encanto y me rei mucho de cuando le hablas a las manzanas y buscabas a ver si habian duendes escondidos. Yo creo que encontrastes mucha fruta buena y dulce porque te tomastes tiempo para hablar con los duendes.... y ellos en gratitud hacian que solo tu escogieras las mejores frutas. (hahahahahaha) Siempre que sientas tristeza, recuerda que nosotros aca te esperamos con una calido amor y muchos abrazos :)
ReplyDeleteAunque pasen los años sin vernos o hablarnos, siempre cuando nos encontramos la amistad es la misma. El tiempo no pasa entre nosotros.